Decodificando la comunicación de la ciencia jurídica
| Fecha | 01 Enero 2024 |
| Autor |
ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN
REVISTA CUBANA DE DERECHO 273
DECODIFICANDO LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA JURÍDICA
Decoding the communication of legal science
Dr. Carlos Manuel Villabella armengol
Especialista ONBC
Profesor Titular de Derecho Constitucional
Universidad de Camagüey (Cuba)
https://orcid.org/0000-0001-8563-4894
cavillabella84@gmail.com
Resumen
El n de la investigación cientíca es explicar fenómenos, resolver problemáti-
cas, generar información, decantar conceptos, revisar teorías. La comunicación
cientíca es el proceso mediante el cual se informan los hallazgos cientícos y
se transmite el conocimiento. Tiene dos destinatarios: el gremio cientíco y el
público. Cuando se realiza ante el primero, se denomina difusión; cuando ocurre
ante el segundo, divulgación. Se efectúa a través de dos modalidades: la formal
o escrita y la informal u oral.
El presente artículo expone los fundamentos de la comunicación cientíca, es-
pecialmente de la difusión del conocimiento, imprescindible para la falsación y
reproductibilidad de la ciencia. Se concentra en dos modalidades importantes
de la comunicación escrita: la tesis y el artículo. El abordaje del contenido se
realiza enfocado a la ciencia jurídica, ámbito en que el estudio de este contenido
resulta rara avis. El propósito es ofrecer pautas que coadyuven a la excelencia de
la comunicación cientíca del Derecho y que el investigador novel no perezca
en el intento.
Palabras claves: comunicación cientíca; difusión cientíca; comunicación en
ciencia jurídica; difusión cientíca; tesis en derecho; artículo jurídico.
Abstract
The purpose of scientic research is to explain phenomena, solve problems,
generate information, decant and review concepts and theories. The investigative
process closes, in the strict sense, with the information of the results, with the
communication of the new knowledge. Scientic communication has two
VOL. 4, NO. 01, NÚMER O CENTENA RIO, PP. 273310, 2024
274 ISSN EDICIÓN IMPRESA: 0864165X, ISSN EDICIÓN ELECTRÓNICA: 27886670, VOL. 4, NO. 01, NÚMERO CENTENARIO, 2024
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recipients: the scientic guild and the public. When it is done before the rst, it
is called dissemination; when it occurs before the second, disclosure. It is carried
out through two modalities: formal or written and informal or oral.
This article exposes the foundations of scientic communication, especially the
dissemination of knowledge, essential for the falsication and reproducibility
of science. The approach to the content is focused on legal science, an area in
which the study of this content is rare. The purpose is to oer guidelines that
contribute to the excellence of the scientic communication of law and that the
new researcher does not perish in the attempt to do it.
Key words: Scientic communication; scientic dissemination; communication
in legal science; scientic dissemination; thesis in law; legal article.
Sumario
1. El algoritmo de la comunicación cientíca. 1.1. Revelar la metodología que sustentó la
investigación. 1.2. Razonar el discurso y aportar evidencias. 1.3. Manejar el aparato crítico
con rigor. 1.4. Listar las fuentes que se emplearon en el estudio o investigación. 1.5. Ob-
servar una estructura discursiva lógica. 2. La comunicación cientíca formal: la tesis y el
artículo. 3. El artículo y la comunicación de la ciencia. 4. Reexiones nales. Referencias
bibliográcas.
1. EL ALGORITMO DE LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA
La comunicación cientíca es el proceso de información, distribución y re-
cepción del conocimiento cientíco. Su propósito es el registro, evaluación,
diseminación y acumulación de conocimientos y percepciones humanas.1
La Declaración sobre la Ciencia y el uso del saber cientíco, aprobado por la
Conferencia General el 18 de agosto de 1999, en París, señala en uno de sus
considerandos, que la ciencia debe ser un bien compartido solidariamente en
benecio de todos los pueblos.2
La comunicación del conocimiento tiene dos destinatarios: la comunidad cientí-
ca y el público. La noticación de los resultados ante pares cientícos, académicos,
1 Kircz, J., La comunicación cientíca a principios del siglo XXI, Revista Internacional de Ciencias
Sociales, Vol. 53, No. 168, 2002, pp. 271-282.
2 UNEScO, Conferencia General, Declaración sobre la ciencia y el uso del saber cientíco y pro-
grama en pro de la ciencia: Marco general de acción, 1999.
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profesionales, especialistas del campo del saber, se identica como difusión.
La transmisión ante el público lego, como divulgación.
El conocimiento se informa a través de vías formales o escritas (informe, tesis,
artículo, memoria, monografía, ensayo, etc.), y de manera informal u oral (con-
ferencia, comunicación, panel, etc.). Las primeras son perdurables y asequibles
a cualquier lector. Las segundas son efímeras y se despliegan ante un público
delimitado.
En el proceso de comunicación se involucran el investigador/institución cientí-
ca; el editor/revista/editorial/periodista; y el lector. La noción de vías y sujetos
se ha transformado durante el último tercio del siglo pasado con la internet y
el desarrollo exponencial de las tecnologías de la información y las comunica-
ciones. Una conferencia que se digitalice y archive en la videoteca deja de ser
perecedera. Esa conferencia, colocada en YouTube, no solo convierte al autor
en editor, sino que, además, llega a un público indenido y podrá visualizarse
innitamente. La diversicación de las redes sociales ha posibilitado, asimis-
mo, que la transmisión de conocimientos se efectúe en tiempo real mediante
diferentes formatos (foros de discusión, Webinar).
La comunicación de la ciencia, especialmente la difusión para un gremio o pú-
blico especializado, tiene cinco requisitos torales:3
1. Revelar la metodología que sustentó la obtención de los resultados.
2. Razonar el discurso y aportar evidencias.
3. Manejar el aparato crítico con rigor.
4. Listar las fuentes que se emplearon en el estudio o investigación.
5. Observar una estructura discursiva lógica.
Lo anterior es válido para todos los ámbitos de la ciencia. Empero, la comu-
nicación de las ciencias sociales requiere de más recursos lingüísticos que las
ciencias exactas y de una retórica renada. La ciencia jurídica se caracteriza,
3 Cfr. caStElló Badía, M. (coord.), Escribir y comunicarse en contextos cientícos y académicos:
Conocimientos y estrategias; MaqUEda B laScO, J., et al., “Estructura y contenido de la comu-
nicación y redacción de artículos cientícos”, Medicina y seguridad del trabajo, Vol. 59,
No.230, 2003, p. 159.
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además, por la referencia asidua de preceptos legales, su exegesis, y el empleo,
en unos casos más que en otros, de latinismos.4 WróBlEWSKi dene el discurso
jurídico como aquel que se integra por los textos legales (lenguaje) y por los
discursos que hablan de las leyes (metalenguajes).5
1.1. REVELAR LA METODOLOGÍA QUE SUSTENTÓ LA INVESTIGACIÓN
Exponer el diseño o proyecto metodológico6 que sustentó la investigación
constituye la primera acción de la comunicación cientíca, porque indica que
los resultados no son obra de la casualidad o del malabarismo intelectual del
autor. Como arma BUNgE, para que un trozo de saber pueda ser llamado cien-
tíco no basta con que se exhiba, sino que tiene que demostrar su veracidad
exponiendo a través de qué métodos se ha llegado a él.7
El lugar y la complitud con que se exponga en el documento cientíco pueden
variar. Verbigratia: en el informe de una investigación o la tesis de posgrado
que sintetiza una investigación, es importante transcribir el proyecto íntegra-
mente, porque constituye elemento capital de la validez y conabilidad de los
resultados. Es recomendable colocar el proyecto íntegro como anexo, máxi-
me si se aplicaron determinados métodos y debe exponerse el instrumen-
4 Cfr: cOBOS caMpOS, A. P. y C. P. gONzálES cOBOS, “La investigación jurídica teórico-dogmática y su
denostación”, en Enrique Cáceres Nieto (coord.), Pasos hacia una revolución en la enseñanza
del derecho en el sistema romano-germánico, Vol. IV, p. 147; WitKEr, J., “Hacia una investigación
jurídica integrativa”, Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Año XLI, No. 122, mayo-agosto
1997, p. 943; VillaBElla arMENgOl, C. M., La investigación y la comunicación cientíca, p. 175.
5 WróBlEWSKi, J., “Los lenguajes del discurso jurídico”, Cuadernos del Instituto de Investigaciones
Jurídicas, Año V, No. 14, mayo-agosto 1990, p. 357.
6 Aunque suelen emplearse como sinónimos, diseño y proyecto de investigación son
categorías diferentes. El diseño de investigación es el esquema de trabajo teórico-met-
odológico que se traza para abordar el problema científico y demostrar/argumentar la
hipótesis. Bosqueja el metabolismo cognitivo en concordancia con el tipo de investi-
gación a realizar. Lo integra la justificación, el problema científico, las hipótesis, los obje-
tivos, la muestra a utilizar, los métodos e instrumentos a aplicar. La categoría se emplea
también, para identificar la estrategia para desarrollar la investigación, seleccionar la
muestra, obtener la información, aplicar los métodos, etcétera.
El proyecto de investigación es un documento de licitud de la investigación que permite
su aprobación y control por la institución/cliente que la encomienda o nancia. Contiene
el diseño e incluye aspectos metodológicos y administrativos. Es un instrumento corre-
spondiente al sistema de organización de la ciencia en un país y en una institución, el cual
debe cumplir las formalidades estipuladas por la entidad que convoca la investigación.
SaMaja, J., Epistemología y metodología. Elementos para una teoría de la investigación cientíca,
p. 202 y ss.
7 BUNgE, M., La ciencia, su método y su losofía.
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to utilizado (el cuestionario en la encuesta, las preguntas en una entrevista
estructurada, la guía de la observación, las variables empleadas en el análisis
de contenido de un documento), y exhibir sus aspectos básicos en la introduc-
ción: la problemática cientíca, el objeto de estudio, la pregunta de trabajo, las
hipótesis, los objetivos, los métodos empleados.
En el caso de un artículo cientíco, en dependencia de su tipología y las pautas
de la revista, debe presentarse el tema, comentar la problemática, jar el obje-
tivo, señalar los métodos.
1.2. RAZONAR EL DISCURSO Y APORTAR EVIDENCIAS
El discurso o estilo cientíco, como lo denen algunos autores, tiene que carac-
terizarse por la exactitud, capacidad argumentativa y lógica.8 Ello se desglosa en
los atributos siguientes:
• Objetividad: enfocado al objeto que se investigó, cuyo abordaje debe ser
impersonal y desapasionado.
• Exactitud: precisión en los hechos que se describen, los datos e información
del fenómeno que se estudió.
• Analítico: el discurso tiene que rebasar la descripción; debe evaluar, enjui-
ciar, criticar, explicar, exponer la postura del investigador.
• Argumentativo: establece tesis sustentadas en evidencias y razonamientos.
• Coherente: congruencia entre las partes en la narrativa, estructurada bajo
una determinada lógica argumentativa.
• Sustancioso: emplear los recursos lingüísticos sucientes para demostrar lo
que se postula.
• Inteligible: exposición directa, clara, concisa, sin reiteraciones.
Aunque la difusión de la ciencia se realiza pensando en un lector especializado
o un auditorio particular, lo cierto es que rebasa ese contorno espacio-temporal.
8 caMpOS rOSa, J. M., “La comunicación cientíca”, ¿Arte o ciencia?, Art. Pharmaceutica, No. 41,
2000, p. 1; SErafiNi, M. T., Cómo se escribe, p. 13.
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Comunicar ciencia no tiene que ser un ejercicio elitista y barroco. La argumen-
tación puede ser solvente y a la vez concisa. El lenguaje puede ser epistémico
y a la par asequible.
1.3. MANEJAR EL APARATO CRÍTICO CON RIGOR
El aparato crítico es el conjunto de reproducciones, comentarios y referencias que
se realizan en un documento o exposición de otros textos y disertaciones. Así, el
nuevo documento cientíco se conecta con el conocimiento precedente.
En este rubro se considera a la cita, la paráfrasis y la nota. La cita textual o
directa es la transcripción de fragmentos de un texto publicado, con el n de
reforzar lo que se plantea con “palabras de un autor autorizado”; es una mane-
ra de argumentar basada en la ascendencia cientíca de quien lo dijo. La pará-
frasis es el comentario de aspectos del contenido de una fuente, la referencia
no literal de fragmentos de esta. La nota es una acotación que realiza el autor
para explicar algo, introducir una idea complementaria, citar datos, mencionar
fuentes que abordan la temática.
No existen reglas para la utilización de estos recursos, depende del tipo de
documento cientíco y el tema que desarrolle. Su escaso empleo denota
pobre conexión con la teoría existente; el uso excesivo puede sugerir falta
de opinión personal del autor. El aparato crítico de un documento cientí-
co debe ser comedido y pertinente. No emplearse para adornar el texto o
proyectar una imagen de sapiencia que se desina con facilidad.
La intensidad de su empleo puede variar de un acápite a otro. Verbigratia, una
tesis de posgrado que está obligada a fundamentar teóricamente el estudio,
manejará más citas, paráfrasis y notas que un ensayo. Asimismo, la cantidad
de estas será mayor en el marco teórico que en el capítulo dedicado al análisis
de los resultados.
Las citas y paráfrasis pueden seguir dos modelos: el de superíndice-nota y el
intertextual. El modelo de superíndice-nota, muy usado en nuestro gremio,
distingue a continuación de la cita, paráfrasis o idea que se quiere comentar, un
signo numérico a manera de superíndice. Ese expositor, generado automática-
mente en Microsoft Oce, funciona como llamada que remite a una glosa en
la que se colocan los datos bibliográcos o se introduce el comentario.
La lista numérica que se genera puede ser consecutiva o reiniciarse en cada
capítulo si el expositor pasa de tres cifras. La cha bibliográca puede colocarse
a pie de página (lo usual en nuestro entorno cientíco), al término de cada
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capítulo o al nal del texto. Algunos manuales editoriales recomiendan ubi-
carlos al nal del capítulo o sección, a n de que la lectura sea uida y evitar la
distracción que provoca ir al nal de la página.
El modelo intertextual o Harvard coloca a continuación de la cita o paráfrasis,
entre paréntesis, el apellido del autor, el año de la publicación y la página. Este
canon, postulado por los estilos de citación MLA y APA es más “limpio” vi-
sualmente. Insiste en que las notas a pie de página sean las imprescindibles,
elemento del que abusamos en la comunicación jurídica, donde estas se
convierten en ocasiones, en textos paralelos. El Manual de la Norma APA, 7a
edición, plantea lo siguiente, que comparto: una nota de contenido debe
ser utilizada para complementar o amplicar algún tipo de información de
manera sustancial en el texto. Como la presencia de notas puede distraer a
los lectores, no las uses para incluir explicaciones complejas, tampoco para
informaciones irrelevantes. Solo incluya notas al pie de página si fortalecen
la discusión. Tenga en cuenta que es más fácil agregar esta discusión en el
texto, que en una nota al pie.
El empleo de este formato requiere de algunas precisiones: a) cuando en el
texto se menciona al autor, solo se coloca entre paréntesis el año y el número
de página; b) si la idea se ha desarrollado por el autor en más de un docu-
mento , se anotan los diferentes años de las publicaciones; c) si de un autor
se maneja más de una fuente publicadas en el mismo año, debe colocarse a
continuación de este, una letra minúscula (comenzando por la a), para crear
un consecutivo por el cual diferenciarlas en la lista bibliográca; e) si la obra
tiene varios volúmenes debe distinguirse luego del año el empleado.
Sobre las citas, paráfrasis y notas, algunas precisiones esenciales:
a) Es responsabilidad ética del que escribe o diserta, transparentar las fuentes
utilizadas para la comunicación y darle el crédito correspondiente al autor.
b) No emplee citas o paráfrasis en cuestiones obvias o conocidas. Tampoco
respalde un enunciado con más de tres citas.
c) Si puede apoyar un planteamiento con varias citas o paráfrasis, es reco-
mendable acudir al autor más reconocido y la publicación más reciente.
d) Evite referirse a documentos no publicados.
e) Evada la tentación de autocitarse.
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f) Tenga presente que las citas breves quedan insertadas en el párrafo, dife-
renciándose del resto del texto por escribirse entre comillas. Las de mayor
extensión se colocan: en párrafo aparte, en bloque, con sangrado a la de-
recha, a espacio sencillo, separado del párrafo que le antecede y le precede
por un espacio adicional.
g) No utilice citas cuya extensión sea superior a media página. Si resulta
imprescindible transcribir un texto mayor, es recomendable colocarlo
como anexo.
h) Si en la cita es necesario introducir una palabra, letra o terminación para
darle sentido, debe colocarse entre corchetes.
i) Si el texto original se acorta por la eliminación de palabras o líneas, se co-
locan tres puntos suspensivos entre paréntesis en el espacio en donde se
produjo la elipsis.
j) Cuando en la cita se quiere resaltar una frase o palabra, puede subrayarse
y señalarse entre paréntesis que el énfasis es del autor.
k) Si en el fragmento citado existen palabras entrecomilladas por el autor,
se destacan con comillas diferentes. Si se emplean las comillas dobles o
inglesas “...”, la palabra o frase puede plantearse con comillas simples `...´,
o comillas angulares o españolas «...».
l) Las citas deben escribirse en la lengua que se encuentran en la fuente. La
traducción puede situarse a continuación entre paréntesis si no es muy
extensa, o en una nota.
m) Las citas deben extraerse de las fuentes originales. De lo contrario señalar:
citado por, o citado en, y los datos de la fuente de donde se extrajo.
n) Utilice las notas de comentario a pie de página cuando sea imprescindible.
Procure que no sean extensas.
1.4. LISTAR LAS FUENTES QUE SE EMPLEARON EN EL ESTUDIO O INVESTIGACIÓN
En la difusión de la ciencia, particularmente en la comunicación escrita, es im-
prescindible referir las fuentes que se consultaron para sustentar la investiga-
ción y redactar el documento. El listado de fuentes o bibliográco constituye
un apartado notable que trasluce la seriedad y actualidad cientíca del escrito.
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La ficha bibliográfica es la reseña de los datos de una fuente que la per-
sonalizan y permiten su localización: autor, título, responsable secundario
(traductor, prologuista), edición (si no es la primera), ciudad en que se pu-
blicó, editorial, año de publicación. En caso de artículos es necesario dis-
tinguir el volumen, número y páginas. En una obra colectiva se añade el
coordinador o editor de la obra, el título de esta, las páginas del capítulo.
El formato de la cha bibliográca diere de acuerdo con el estilo en el que se
trabaje. Existen diferentes estilos asentados por universidades e instituciones,
condensados en normas y manuales que se actualizan periódicamente. Pueden
señalarse los siguientes: el de la Norma ISO-690; el MLA (Modern Language
Association); el APA (American Psychological Association); el IFLA (Internation-
al Federation of Library Association and Institutions); el AIP (American Institute
of Physics); el Vancouver (Internacional Committee of Medical Journal Editors); el
CGOS o Columbia Guide to Online Style (Columbia University Press); el Harvard.
Cada gremio ha adoptado uno para comunicar la ciencia. E. g.: medicina y
bioquímica: Vancouver; educación: APA; física: AIP, Harvard. La ciencia jurídi-
ca emplea tres estilos en su comunicación: el MLA, el APA y el de la Norma
ISO-690. Ninguno es mejor que otro.
MLA son las siglas de la Modern Language Association, fundada en 1883. La in-
stitución creó The Handbook for Writers of Research Papers. En la quinta versión
publicada en 1999 incorporó los formatos para citar recursos electrónicos. En
2016 emitió la 8ª edición del manual.
APA es el acrónimo de la American Psychological Association, institución que
desde el siglo pasado selló un formato para su área, que se extendió a las hu-
manidades y las ciencias sociales. En 2019 publicó la 7ª versión de la norma.
ISO es la denominación por la que se conoce la International Organization for
Standardization, organismo consultivo de Naciones Unidas con la misión de
propiciar estándares internacionales que favorezcan la normalización de pro-
cesos y facilitar el intercambio de información, el comercio y la transferencia
de tecnologías. La norma ISO-690 de 1987 trabajó las chas bibliográcas,
los modelos de lista bibliográca y algunas reglas de redacción. El equiva-
lente para la Unión Europea es la norma UNE 50-104-94. Se complementó
por la norma ISO 690-2 de 1997, dedicada a los documentos electrónicos. En
2013 se actualizó.
La diferencia entre los estilos mencionados estriba, básicamente, en el recur-
so de la cursiva y la comilla en el título de la contribución y del contenedor
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(obra colectiva de la que se extrae un capítulo y revista), la fecha de pub-
licación (APA la maneja a continuación del nombre del autor), y detalles
en la puntuación. Apropiarse del tono de cada estilo puede constituir una
pesadumbre. La recomendación es tener a mano el manual y consultar-
lo permanentemente. Aseguro que luego de un tiempo se logra dominar.
Microsoft Office, en la pestaña “Referencias”, incluye herramientas para in-
sertar la ficha o nota, configurarla bajo un estilo determinado y trabajar el
listado bibliográfico.
Los datos de las fichas se matizan en correspondencia con el tipo de doc-
umento: libro; capítulo de libro; artículo; artículo de revista on line; norma
jurídica; periódico; tesis, disertación; página web; congreso o seminario;
informe o reporte de investigación; diccionario; video en YouTube; publi-
caciones en blog; etcétera. A manera de ejemplo expongo el formato de las
fichas de cuatro tipos de documentos básicos, en los estilos utilizados por
las ciencias jurídicas:
EstiloLibro
ISO BUNgE, Mario. La investigación cientíca. Madrid: Siglo Veintiuno
Editores, 2008. ISBN 978-968-23-2225-9.*
APA HErNáNdEz SaMpiEi, r., fErNáNdEz cOlladO, c. y BaptiSta lUciO, p. (2014).
La investigación cientíca. 6ta ed. México: Mc Graw Hill.
MLA
VillaBElla arMENgOl, Carlos Manuel. La investigación y la
comunicación cientíca en la Ciencia Jurídica. La Habana,
Editorial Félix Varela, 2012.
*La norma ISO contempla la inclusión del ISBN o ISSN, en la práctica no se hace.
Estilo Capítulo de libro
ISO
aSar, Maricel. Argentina: Una constitución con notas de
hiperpresidencialismo. En: María E. Attard, Lilian Balmant
Enrique, Rubén Martínez Dalmau et al. (Eds.) Sistemas
constitucionales de América Latina. Valencia: Pireo Editorial, pp.
189-213. 2021. iSBN 978-84-120466-56.
APA
VillaBElla arMENgOl, C. M. y J. J aNzUrES gUrría. (2021). “Los
conceptos de los derechos. En Javier Sánchez Sánchez (coord.).
Compendio de derechos fundamentales. La libertad en español.
Valencia: Tirant lo Blanch, pp. 65-121.
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Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
Estilo Capítulo de libro
MLA
dE caBO MartíN, Carlos. “Capitalismo, democracia y poder
constituyente”. Teoría y práctica del poder constituyente, editado
por Rubén Martínez Dalmau, México, Tirant lo Blanch, 2014, pp.
13-31.
Estilo Artículo de revista
ISO
VillaBElla arMENgOl, Carlos Manuel. El dilema presidencialismo
vs parlamentarismo en América Latina. Apuntes sobre la
realidad en el siglo XXI. Estudios constitucionales, año 16, no. 1,
2018, pp. 15-38. ISSN 07180125.
APA
ViciaNO paStOr, R. y R. MartíNEz dalMaU. (2009). Los procesos
constituyentes latinoamericanos y el nuevo paradigma
constitucional. IUS, Revista del Instituto de Ciencias Jurídicas,
IV(25), 7-30.
MLA
acOSta-alVaradO, Paola Andrea. “Desafíos de la Defensoría
del Pueblo en Argentina, Colombia y Ecuador”. Cuestiones
Constitucionales. Revista Mexicana de Derecho Constitucional,
vol. 3, no. 49, julio-diciembre 2023, pp. 37-69
Estilo Libro digitalizado
ISO
aMaya gONzálEz, Renata y Nicolás parra HErrEra (Ed.). Una
mirada a la argumentación jurídica [en línea]. Bogotá: Editorial
Universidad de los Andes, 2019 [consulta: 19 de octubre de
2023]. ISBN 9789587748246. Disponible en: https://librunam.
dgb.unam.mx/
APA
gUaStiNi, R. (2001). Estudios de teoría constitucional. México:
Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM [en línea]. https://
biblio.juridicas.unam.mx/
MLA
gUzMáN jiMéNEz, Luis Felipe et al. El activismo judicial y su impacto
en la construcción de políticas públicas ambientales: análisis de
caso en el derecho jurisprudencial de la Corte Constitucional y el
Consejo Estado. Bogotá, Universidad Externado de Colombia,
2017, https://ucm.on.worldcat.org/
Continuación.
284 ISSN EDICIÓN IMPRESA: 0864165X, ISSN EDICIÓN ELECTRÓNICA: 27886670, VOL. 4, NO. 01, NÚMERO CENTENARIO, 2024
Dr. Carlos Manuel Villabella Armengol
Sobre el listado bibliográco, las precisiones básicas siguientes:
a) Las fuentes se ubican en orden alfabético a partir del primer apellido del
autor. No se numeran ni utilizan viñetas. Los apellidos se distinguen en
tipografía VErSalitaS, separado del nombre por una coma.
b) El listado se coloca al nal del documento, aunque puede ubicarse tam-
bién al cierre de cada capítulo.
c) No es necesario separar las fuentes según su categoría (libros, artículos,
documentos electrónicos). Si se empleara abundante legislación, podría
distinguirse en un acápite.
d) En el caso de que se utilice el modelo superíndice-nota, en la cha biblio-
gráca a pie de página se distingue el autor, el título de la fuente y la página
de referencia. Los datos completos se colocarían en el listado bibliográco.
e) Cuando el responsable de la publicación es una entidad u organismo, este
se considera como autor.
f) Si son varios autores se glosan los tres primeros seguidos de et al., abre-
viatura del latín et alii: y otros. La norma APA señala que en esos casos se
mencione solo el primer autor y el latinismo.
g) Si de un autor se registran varias fuentes, estas deben ordenarse cronoló-
gicamente a partir de la fecha de publicación.
h) Se omiten los grados cientícos, títulos y nombramientos de los autores.
i) Los nombres no deben castellanizarse. Se exceptúan los casos en los que
existe una tradición asentada.
j) En una obra colectiva se reconoce el coordinador o compilador entre pa-
réntesis (coord., comp.). Si no existiera tal, se colocan las siglas AA.VV., que
signica autores varios.
k) Los responsables secundarios como el traductor, el prologuista o el editor
pueden signicarse a continuación del título, identicados con la abrevia-
tura correspondiente (trad., pról., ed.).
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l) Se registra la ciudad de la editorial. Cuando existen varias ciudades con
el mismo nombre debe añadirse el país: Córdoba, Argentina / Córdoba,
España / Cambridge, Inglaterra / Cambridge, Estados Unidos. Si en la publi-
cación no se precisa ese dato, se coloca (s.l.e.): sin lugar de edición.
m) La editoral se transcribe como aparece en la fuente. No tiene que añadirse
la palabra editora o editorial si no es parte del nombre. De no precisarse el
dato se escribe (s.e.): sin lugar de edición.
n) Si el año de edición no fuera distinguible, se rotula (s.a.): sin año.
o) Si la obra posee más de un volumen se destaca el utilizado, precedido de
la letra inicial de tomo o volumen (t., v.).
p) En el caso de publicaciones seriadas se plantean los datos del fascículo:
volumen, número, temporada, periodo de edición.
q) En el caso de documentos electrónicos debe destacarse el tipo de soporte
entre corchetes: [en línea], [correo electrónico], [CD-ROM], [cinta magnéti-
ca], [disco], etcétera. También, la fecha de consulta o acceso.
1.5. OBSERVAR UNA ESTRUCTURA DISCURSIVA LÓGICA
¿Le ha ocurrido que lee un texto y no logra captar lo que el autor quiere decir?
¿Le ha sucedido que escucha a un conferencista y no puede evitar bostezar
porque el disertante divaga? En ello incide la coherencia y claridad del escrito
o el discurso.
Las comunicaciones cientícas deben seguir, unas de manera más rígida que
otras, determinada estructura formal en su escritura o exposición.
En los documentos la estructura es prejada por las normas de la institución
o la editorial. Constan de tres partes: preliminar, central o cuerpo, nal o
cierre. Cada una se compone de varias secciones que comento en el sigui-
ente epígrafe.
2. LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA FORMAL: LA TESIS Y EL ARTÍCULO
La comunicación escrita perdura y resulta asequible indenidamente; por ello,
comparada con la comunicación oral, requiere de una mayor exactitud en lo
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Dr. Carlos Manuel Villabella Armengol
que se dice y en cómo se dice, de una superior precisión material y formal.
Cualquiera de los documentos a través de los que se realiza este tipo de
comunicación demanda meses de trabajo, incluso, años. Su elaboración
atraviesa por tres momentos: elaboración del plan del documento, la es-
critura y la revisión.9
Para concebir el plan de escritura o esquema del documento, debe res-
ponderse preliminarmente a la pregunta qué quiero decir, qué historia voy
a contar. El primer paso es idear un sumario de temáticas que explayen lo
que se quiere exponer. Luego, abrir cada una en ideas principales, y segui-
damente, en ideas secundarias que las desarrollaran. Ese diagrama se afina
hasta que cierre coherentemente. Del guion deriva el índice, que asume
una determinada lógica discursiva-argumentativa (inductiva, deductiva,
cronológica, abstracto-concreta).
Sobre el ritmo de la escritura es difícil establecer precisiones porque depen-
de de muchas variables, entre ellas, la experiencia que tenga el autor/escritor.
Un investigador curtido requerirá de menos tiempo para conformar un docu-
mento, un bisoño pasará horas sentado frente al ordenador antes de escribir la
primera palabra (el síndrome de la página en blanco). En ese caso, la recomen-
dación es no desesperarse y comenzar por la parte o sección más cómoda o
accesible, lo cual es posible cuando se cuenta con el índice y objetivos claros.
“No saber cómo comenzar” es correlato, en ocasiones, de que no está maduro
aun lo que se quiere decir. De cualquier manera, el punto es iniciar, no dilatar
el arranque, jar plazos, generar un ritmo de trabajo que progresivamente se
intensique.
No perder de vista, además, que la creación depende de factores objetivos
(condiciones materiales) y subjetivos (estado de ánimo). Un espacio apropia-
do, por ejemplo, es un requerimiento. Existen investigadores que escriben
todos los días con disciplina franciscana. Otros, cuando están “inspirados”.
Unos terceros, cuando “tienen tiempo”. De todas las variantes esta es la peor,
no solo porque mientras más diste la culminación de la investigación del
inicio de la escritura, más engorroso resultará comenzar. Escribir es mitad
inspiración y mitad disciplina.
9 Cfr. MOrENO HErrEra, A., La redacción paso a paso; prat fErrEr, J. J. y Á. pEña dElgadO, Manual de
escritura académica. caStElló Badía, M. (coord.), Escribir y comunicarse…, cit.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 287
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
La revisión es un paso imprescindible. Una vez concluido el documento, lo que
se tiene es una versión primera que debe perlarse y pulirse, y eso se logra
mediante sucesivos escrutinios y correcciones. Escribir signica reescribir va-
rias veces.10
Sobre el particular, tres sugerencias. Primero, realizar una revisión en formato
papel, independientemente de las que se hayan ejecutado en el ordenador,
porque siempre quedan pias que no se detectan en la pantalla. Segundo, pí-
dales a colegas que lean el texto, aportarán ideas enriquecedoras. La relación
del autor con la obra impide que este se percate de cuestiones que una mirada
externa detecta. Tercero, si quiere excelencia, solicite la revisión de un editor
profesional, le sorprenderá la mejoría sintáctica que logrará.
La comprobación nal, esa que se realiza antes de la entrega, es recomenda-
ble efectuarla después de un tiempo de “enfriamiento” o “engavetamiento” del
texto, lapso que posibilitará distanciarse de él y hasta “olvidarlo”. Cuando lo re-
tome, seguramente detectará aspectos que requieren cambios o que mejoran
la redacción y uidez narrativa.
De las diferentes modalidades de comunicación escrita, algunas tienen un per-
l muy denido, otras no tanto.11 Expongo el contorno de los fundamentales
tipos de documentos cientícos:
Comunicación
cientíca formal Descriptor
Informe de
investigación
Expone los resultados de una investigación,
haciendo énfasis en su novedad, utilidad y
factibilidad de introducción. En relación con el
momento de la investigación en que se efectúa, se
clasica en preliminar, parcial o nal. En dependencia
del destinatario, puede adquirir un matiz técnico
(difusión), directivo (para los ejecutivos de los que
depende la compra o introducción del resultado) o
divulgativo.
10 BarzUN, J. y H. F. graff, The’Modern Researcher, p. 31. ·
11 Cfr. qUiVy, R. y L. VaN caMpENHOUdt, Manual de investigación en ciencias sociales, p. 34; cUBO dE
SEVEriNO, L.; H. pUiatti; N. lacON, Escribir una Tesis. Manual de estrategias de producción, p. 21;
fiNOl dE NaVarrO, T. y H. NaVa dE VillalOBOS, Procesos y productos en la investigación documen-
tal, p. 191.
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Comunicación
cientíca formal Descriptor
Monografía
El término es difuso porque se aplica a varios tipos
de documentos y a textos con diferente rigor
cientíco. Se plantea que trata sobre un tema
estudiado dentro del marco de una teoría y según
una metodología determinada.*
Existe consenso en considerarlo resultado de un
estudio teórico o de revisión del estado del arte de
una temática, que se expone con sistematicidad.
Ensayo
Es una obra en la que el autor, con libertad, diserta
sobre un contenido que ha sido objeto de su
quehacer cientíco y en el que tiene experticia, por
lo que teoriza y reexiona con originalidad y sentido
crítico. Su propósito no es resumir los resultados de
una investigación, sino compartir juicios, demostrar
argumentativamente una tesis. La prosa se mueve
entre el tono sobrio y riguroso de la investigación
cientíca y la originalidad e imaginación de la
creación literaria. Algunos la consideran el preludio
de un tratado, otros la forma de escribir en las
ciencias sociales.**
Tesis
Es un informe de investigación altamente
formalizado, con el que un sujeto se titula de un
nivel educativo, en el que informa los resultados
y aportes devenidos del estudio realizado. En ese
sentido, se plantea que es un documento que sirve
para el control de los conocimientos del autor en un
área, en el que exhibe su capacidad para generar
nuevo conocimiento.***
Continuación.
* gallardO, S., “La monografía universitaria como aprendizaje para la producción de artículos
cientícos”, en Graciela Vázquez (Ed.), Español con nes académicos: de la comprensión a la
producción de textos, p. 13.
** dUráN MartíNEz, r.; a. góMEz cONçalVE y M. E. SáNcHEz SáNcHEz, Guía didáctica para la elaboración
de un trabajo académico, p. 34.
*** cUBO dE SEVEriNO, l.; H. pUiatti; N. lacON, Escribir una Tesis…, cit., p. 21.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 289
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
Comunicación
cientíca formal Descriptor
Tesis
La palabra deriva del griego thesis, que signica
proposición u opinión que se sostiene acerca de un
tema. Por tanto, la tesis/informe escrito, es el texto
que demuestra y fundamenta una tesis cientíca.
A nivel del posgrado (maestría, doctorado) se
caracteriza por la novedad, impacto y utilidad de los
resultados que aporta en un campo del saber.
Artículo
Constituye la vía primordial mediante la que
se comunican los resultados investigativos y se
transmite el conocimiento. Es un texto breve que,
bajo determinado formato, describe el abordaje
empírico o conceptual de un fenómeno, discute los
hallazgos cientícos, argumenta una tesis, propone
soluciones a una problemática.
Algunos autores han clasicado la tesis en: de investigación, de compilación,
panorámica, monográca, teórica, cientíca, descriptiva, propositiva.12 Tal dis-
tinción carece de sentido si la consideramos en la dimensión comentada. Una
tesis tiene que contar con un marco teórico y a la vez expresar un quehacer in-
vestigativo del que se desgajan resultados, tiene que describir la problemática
estudiada y a la par proponer recomendaciones.
Una pia del investigador novel, bajo la euforia de una defensa exitosa de su
tesis, es pretender convertirla en un libro o extraer de ella varios artículos, sin
transformar el texto. La tesis no es un libro, un capítulo no es un artículo. Son
documentos con diferentes propósitos. Se impone ajustar el título, modicar
la estructura, reacomodar contenido, eliminar secciones o incorporar reexio-
nes, alterar la lógica expositiva.
De los artículos existe una taxonomía dispar. Distingo las modalidades siguien-
tes: memoria cientíca o artículo de investigación (informa descubrimientos
cientícos, particularizando la metodología utilizada y la discusión de los re-
sultados), comunicación o paper (aborda una temática y expone la perspectiva
del autor al respecto, usualmente es secuela de una conferencia dictada en
12 EcO, H., Cómo se hace una tesis, p. 19; WitKEr, J., “Hacia una investigación…”, cit., p. 23.
Continuación.
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congreso), artículo de revisión (realiza un metanálisis teórico con el objeto de
argumentar un enfoque renovado), artículo de recapitulación (reúne, valora y
discute, informaciones ya publicadas).
En el epígrafe anterior comenté que un requisito de la comunicación cientíca
es que los documentos deben atenerse a una estructura formal: parte prelimi-
nar, central y nal.13
La parte preliminar se integra, en dependencia del tipo de documento, por la
portada, los agradecimientos, el índice, la introducción, el prólogo y el resu-
men. La parte central se compone de los capítulos y epígrafes a través de los
que se desarrolla la exposición, lo que constituye la pieza sustantiva del docu-
mento. La parte nal se conforma por las conclusiones, las recomendaciones,
el listado bibliográco y los anexos.
Ahondaré en estas secciones y en los matices que adoptan en la tesis y el
artículo.14
I. Parte preliminar:
A. Portada
En la tesis recoge los datos de identicación del documento: título, autor, ins-
titución, lugar, fecha; los que se colocan como breves sentencias. El orden de
estos puede variar en relación con la institución. En la carátula y primera pági-
na (portadilla) no deben añadirse otros datos, ni imágenes. En el artículo esta
sección no aplica.
El título tiene importancia capital porque constituye la etiqueta del pro-
ducto científico, es lo primero que observará el lector y el rubro, junto con
las palabras claves, por el que clasificarán el documento en la biblioteca y
centro de información. Transmite la imagen inicial del trabajo y condiciona,
junto al resumen, si lo leerán o no. Por ello tiene que reunir los requisitos
siguientes: a) revelador (informar sobre el contenido); b) original (desmarcar
13 Cfr. gONzálEz galVáN, J. A., La construcción del Derecho, p. 165; gOdOy, E., Cómo hacer una tesis,
p. 15; Mata gar cía, M., et al., “Estructura fundamental de un artículo para ser publicado en una
revista cientíca”, Pistas Educativas, No. 124, junio 2017, p. 153.
14 cONtrEraS, A. M. y R. OcHOa jiMéNEz, Escribir artículos cientícos es fácil, después de ser difícil. Una
guía práctica; fErriOlS liSart, R. y F. fErriOlS liSart, Escribir y publicar un artículo cientíco original;
EcO, H., Cómo se hace una tesis, cit., p. 19.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 291
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
el documento de otros similares); c) atractivo (invitar a la lectura); d) armonizar
información con elegancia, objetividad con incitación.
Puede tener un tono descriptivo (problemática abordada) o informativo (re-
sultado obtenido), combinar la idea principal con una secundaria a manera
de subtítulo que acote la primera, incorporar una pregunta que sugiera que
su respuesta constituye la esencia del documento. Debe caracterizarse por:
a) concisión (15 palabras máximo); b) claridad; c) no contener siglas, abrevia-
turas o fórmulas; d) no incorporar expresiones inespecícas como: “algunas
consideraciones sobre….”, “una revisión de….”, “observaciones sobre…”; e)
corresponderse con el tipo de documento y el público al que va dirigido. Un
mismo producto cientíco puede tener títulos diferentes, en dependencia
de si se presenta como tesis, artículo, ensayo; o se expone ante profesionales
o estudiantes.
Durante la elaboración del documento cientíco, el título va modicándose
hasta obtener la versión más acabada y elegante. Se parte de una propuesta
preliminar, pero la variante denitiva se contorna una vez concluido el trabajo.
B. Agradecimientos
Los agradecimientos no son exigencia formal de ningún documento cientíco.
Se incorporan por opción del autor para reconocer a personas o instituciones
que colaboraron con la investigación. De contemplarse, deben ser escuetos y
precisos, escritos en primera persona. En las tesis se colocan al inicio del texto,
en los artículos al nal, luego de las conclusiones y antes del listado de fuentes.
Es común encontrar agradecimientos extensos, con alusiones familiares y re-
ligiosas, que nada tienen que ver con lo que se anota. Evite esto. Diferencia el
reconocimiento que quiera hacerles a familiares y amigos, del formal que lleva
el documento.
C. Resumen
Es una sinopsis del documento. Literalmente es imposible resumir en unas
líneas una investigación. La norma iSO 214 de 1976 plantea que es la rep-
resentación abreviada del contenido del documento, sin introducir inter-
pretación ni juicio sobre el trabajo al que se refiere. Debe brindar datos
cualitativos y cuantitativos del estudio. La norma señala que no debe re-
basar las 250 palabras, (aproximadamente 20 líneas), cuestión asumida por
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la mayoría de los manuales de redacción, aunque algunas revistas admiten
hasta 300. Este acápite no suele tener diferencias en la tesis y el artículo.
Se distinguen tres tipologías: a) el informativo (comenta brevemente el con-
tenido del documento); b) el descriptivo (expone someramente los conteni-
dos, análisis y conclusiones; suministra una visión general del texto); c) el
analítico o comprensivo (conformado por ideas de los diferentes epígrafes que
bosquejan una síntesis general del texto).
En cualquier variante, debe exhibir las características siguientes: a) objetivo; b)
preciso; c) claro; d) anticipar el contenido del documento; e) destacar la nove-
dad o aporte del trabajo; f ) no contener abreviaturas o símbolos (salvo los del
sistema internacional de unidades); d) redactado en pasado.
El resumen se acompaña de palabras claves o descriptores (de 3 a 4), confor-
madas por la combinación de dos o tres vocablos que expresan el contenido
del documento y guían su clasicación e indexación.
D. Índice
Expone la estructura del documento, listando sus capítulos, epígrafes, sec-
ciones; y las páginas de inicio.
En la tesis, las diferentes unidades del texto se exponen en una lista al inicio.
La combinación de números y letras puede ser diversa (I.A.1, I.A.2, I.A.3.a…//
1.1, 1.2, 1.3, 1.3,1…). En el artículo el índice es más escueto y puede exponerse
como listado o colocar las secciones en un párrafo, seguidas una de la otra, sin
precisión de la página. En ambos, es aconsejable ser coherente en el sistema
que se adopte y evitar fraccionarlo en demasía.
En dependencia del contenido del documento, pueden incorporarse otros ti-
pos de índices: cronológico, onomástico, de materia, de ilustraciones, analítico,
de anexos, etcétera.
E. Introducción
Es la sección que presenta el trabajo: informa su contenido, comenta el es-
tudio realizado, anticipa los resultados, expone la metodología seguida. La
redacción puede ir desde un tono objetivo e imparcial, hasta uno personal.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 293
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
En la tesis debe expresar una síntesis del proyecto que sustenta la investi-
gación: describir la problemática, los antecedentes investigativos, el problema
cientíco, las hipótesis o ideas a defender, los objetivos, la muestra utilizada,
los métodos empleados, la novedad y aportes. Puede alcanzar varias páginas,
aludir autores, incluir citas. Finaliza con una reseña de lo que se aborda en
cada capítulo
En el artículo no alcanza esa holgura. Si este expone los resultados de una in-
vestigación, no puede dejar de aludir la problemática, la muestra utilizada, la
metodología empleada, los objetivos que se propusieron. Si es un artículo de
revisión o una memoria, debe exponer el objetivo que persigue.
En cualquier documento la introducción tiene que poseer “garra” para que
conquiste al lector. Ser objetiva a la par de informativa, develar que el autor es
solvente y puede decir cuestiones interesantes, apuntar que el texto es tras-
cendente y útil.
II. Parte central:
Comprende la sustancia de la comunicación científica. Expone la siste-
matización del marco teórico, el análisis de los resultados, los argumentos
de la tesis que el autor defiende, etc. Se desglosa, en dependencia del tipo
de documento, en capítulos, epígrafes, acápites.
La estructura que adopte el texto debe responder a los objetivos de la inves-
tigación. La vía más simple de lograrlo en la tesis es concebir el desarrollo de
cada objetivo en un capítulo. En este caso, es recomendable nalizar con una
conclusión parcial que tribute a las conclusiones nales. La ordenación del
artículo es en epígrafes, que responden a uno o dos objetivos precisos.
La extensión de la tesis es jada por las normas de la universidad, usualmente,
unos cientos de páginas. Los artículos oscilan entre 25 y 30 cuartillas. La can-
tidad de capítulos o epígrafes está en dependencia del tipo de documento,
sus objetivos y la extensión que ja la institución. Es recomendable utilizar
la estructura más sencilla, con capítulos y epígrafes sólidos. No es aconse-
jable una excesiva fragmentación del discurso cientíco. La estructura que se
adopte debe ser coherente, obedecer a una lógica expositiva y mantener ho-
mogeneidad entre las partes. En una tesis, un capítulo de 30 páginas y otro de
7 es cuestionable, igualmente, un epígrafe de página y media.
294 ISSN EDICIÓN IMPRESA: 0864165X, ISSN EDICIÓN ELECTRÓNICA: 27886670, VOL. 4, NO. 01, NÚMERO CENTENARIO, 2024
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III. Parte nal:
G. Conclusiones
Cierran el documento cientíco, en el sentido de que compendian los conte-
nidos y resultados obtenidos. Responden el problema cientíco, demuestran
la hipótesis, esquematizan los objetivos. La consistencia lógica entre la meto-
dología trazada y las conclusiones es decisiva en un documento cientíco. No
introduce contenido nuevo, salvo consideraciones del autor. Es recomendable
exponerlos en párrafos cortos, sin repetir literalmente ideas que estén en el
cuerpo del texto, enumerarlas o destacarlas con viñetas.
En la tesis puede ocupar varias páginas. En el artículo se expresa de manera
condensada en unos párrafos que se distinguen como tal o como reexio-
nes nales.
H. Recomendaciones
Las recomendaciones se colocan generalmente, junto a las conclusiones,
aunque tienen naturalezas diferentes. Exponen los aportes de índole meto-
dológica, teórica, social, institucional, normativa. Denotan la utilidad de la
investigación.
En la tesis constituye parte imprescindible. Puede contemplar sugerencias
para la introducción de algún resultado o exponer derroteros para investiga-
ciones futuras que continúen la línea cientíca.
I. Apéndices o anexos
Lo integran documentos y materiales diversos que, por su conformación o ex-
tensión, no quedan en el texto o no se desea que el lector se distraiga con ellos.
Contempla grácos, dibujos, tablas, facsímiles, fotos, citas extensas, documentos
completos, normas jurídicas, lista de siglas, glosarios de términos. Constituyen
elementos accesorios e ilustrativos que complementan el texto. Los anexos de-
ben enumerarse, titularse y comentarse de ser necesario.
J. Listado bibliográco
Como se expuso, es un requisito de la comunicación cientíca glosar las fuen-
tes utilizadas.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 295
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
En la tesis se listan todas las fuentes que se emplearon en la investigación.
Debe existir un balance entre libros y artículos, y que un porcentaje de estos
sean de los últimos cinco años. En el artículo se registran las fuentes más im-
portantes o solo las aludidas en citas o paráfrasis. No es necesario numerarlas.
3. EL ARTÍCULO Y LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA
Una denición manida del artículo es la que señala que constituyen un in-
forme escrito, relativamente breve, difundido en revistas u otras publicaciones
seriadas, que informa y discute resultados de investigaciones, desarrolla la te-
oría en un campo del saber, transmite nuevos conocimientos.15 La Guía para
la redacción de artículos cientícos destinados a la publicación, de la UNESCO,
señala que la nalidad esencial es comunicar los resultados de investigaciones,
ideas y debates, de una manera clara, concisa y dedigna.16
Amén de los requisitos que tiene el artículo como documento cientíco co-
mentados ut supra, este tiene los rasgos siguientes: a) originalidad (aborda
temáticas de actualidad, expone resultados investigativos, interviene en el de-
bate actual de un tema); b) brevedad (no sobrepasa las 30 páginas); c) precisión
(expone el marco teórico y los argumentos que sustentan la tesis cientíca con
laconismo); d) consistencia (conexión entre sus epígrafes, coherencia cientí-
ca); e) formalidad (apegado a un patrón asentado en el entorno cientíco o
estipulada por la revista); e) documento controlado (el texto es examinado por
pares); f) prontitud (a pesar del tiempo que se toma la revisión y publicación,
es una forma de comunicación ágil y altamente visible).
En 1972 el American National Standards Institute jó un esquema para los artículos
que se globalizó y asumió por las comunidades cientícas. El Comité Internacio-
nal de Editores de Revistas Médicas (el llamado grupo de Vancouver) fue de los
primeros gremios (1978) en admitirlo como patrón para la producción cientíca
de su área. Se ha reconocido como el formato IMRyD: introducción, materiales
y métodos; resultados, discusión. Algunos manuales lo describen como AIMRyD
15 day, R. A., Cómo escribir y publicar trabajos cientícos, p. 12.
16 UNEScO, Guía para la redacción de artículos cientícos destinados a la publicación.
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al incluir el abstract como la primera sección. El acrónimo obvia las conclusiones,
lo que no signica que deje de ser parte del artículo.17
Formato IMRyD
Introducción
Describe la problemática; relata el estado
de la cuestión; comenta la importancia del
estudio; presenta el problema, la hipótesis,
y los objetivos.
Materiales y métodos
Plantea la metodología seguida en
la investigación: cómo se realizó el
estudio, muestra utilizada, métodos,
técnicas estadísticas, limitaciones de la
investigación.
Resultados Enuncia los hallazgos cientícos.
Discusión Analiza e interpreta los resultados.
Este formato, concebido para las ciencias exactas y para exponer resultados
de la investigación empírica, se ha asumido como un dogma por manuales y
editores. Así, algunas revistas de ciencias sociales lo imponen sin reparar que
no se aviene a gran parte de la producción cientíca de sus saberes. La ciencia
jurídica es imposible comunicarla siempre de esa manera, porque muchos de
sus estudios son de tipo teórico.
La investigación básica, pura, fundamental o teórica, se desarrolla sobre obje-
tos abstractos que no se perciben sensorialmente. Trabaja con información no
tangible, especulativa, condensada en fórmulas lingüísticas (axiomas, teoremas,
conceptos, hipótesis, leyes, principios, teorías, paradigmas). Emplea métodos
del pensamiento lógico y procedimientos deductivos. Su n es desarrollar o
reelaborar conceptos; renar o reconstruir teorías; reformular metodologías; in-
terpretar hechos y deducir de ellos una teoría. Sus resultados y aportes no son
de aplicación inmediata y de difícil cuanticación económica.
En las investigaciones jurídicas de tipo teórico, el objeto es un concepto, teoría,
principio, institución, norma jurídica. Las variables constituyen propiedades,
17 Cfr. tErragrOSa jiMéNEz, N. E., “El artículo cientíco que debemos escribir y cómo escribirlo”,
Verba Iuris, No. 33, enero-junio 2015, p. 11; caMpS, D., “El artículo cientíco: desde los inicios
de la escritura al IMRyD”, Archivos de Medicina, Vol. 3, No. 005, 2007, p. 1; garcía dEl jUNcO, J. y
M. caStEllaNOS VErdUgO, “La difusión de las investigaciones y el formato IMRYD: una pesquisa
a propósito de la lectura crítica de los artículos cientícos”, Acimed, Vol. 15, No. 1, 2007, p. 1.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 297
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
rasgos, constructos subyacentes, no observables en el sentido empírico, o medibles
en magnitudes. La correlación variable(s) - objeto de estudio, se presenta como un
análisis teórico-crítico entre categorías o constructos.
Un formato adecuado para la comunicación de la ciencia jurídica es el que he
bautizado como IMMTTAC: introducción, metodología, marco teórico, tesis, ar-
gumentos, conclusiones. El acrónimo es más complejo, estoy consciente, pero
identica con mayor exactitud los momentos de un artículo de Derecho.
Propuesta de formato para el artículo en la ciencia jurídica
Introducción y metodología
Suelen plantearse de conjunto en un epígrafe
preliminar. Presenta el tema y expone la
metodología empleada en su abordaje.
Enfoca el objeto de estudio, lo contextualiza,
reseña la problemática, informa la pregunta
de trabajo e hipótesis; de ser pertinente,
enuncia el objetivo del artículo, comenta los
métodos empleados, destaca la novedad del
estudio.
Marco teórico
Sistematiza los conceptos y doctrinas más
importantes sobre el tema, a partir de las que
se realiza el estudio; triangulando doctrinas
para revisarlas críticamente y sostener una
nueva postura.
Tesis y argumentos
Suelen exponerse al unísono. Presenta el punto
de vista del autor y lo fundamenta. La tesis
puede replantear un concepto, reconstruir
teorías, interpretar nuevas circunstancias
fácticas, demostrar la obsolescencia de un
precepto jurídico, defender propuestas de
lege referenda.
Conclusiones
Retoma el objetivo y demuestra su
cumplimiento, sintetiza las ideas centrales del
trabajo, conrma la tesis del autor.
Una vez nalizado el artículo, concurren dos cuestiones importantes, en-
gorrosas para los que se inician en esas lides: la selección de la revista y el
seguimiento a las indicaciones del editor y los árbitros.
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Existen diferentes clasicaciones de las revistas en dependencia de la entidad
que las edita, los tipos de artículos que publica, el lector al que va dirigida, si
las contribuciones se arbitran o no, si la revista es de acceso abierto o de bases
de datos con membresía. Por tanto, una pregunta que se realiza el investigador
imberbe es: ¿dónde presento el artículo?
Dedíquele un tiempo a buscar revistas candidatas y haga una relación de al
menos tres. Descarte de antemano lo que algunos llaman revistas académicas
que se publican por universidades e instituciones y no se encuentran indexadas.
Estas seguramente publicarían el trabajo fácilmente, pero lejos de constituir un
mérito, entienda que es un medio de escasa credibilidad y visibilidad.
La diferencia crucial de las revistas en la actualidad no es si están impresas o
son digitales (cada vez más revistas han mutado al formato digital o mantie-
nen los dos y realizan impresiones limitadas), es si se encuentran indexadas, y
en qué bases de datos y repositorios se hallan (Latindex, SciELO, Redalyc, Clase,
DOAJ, Biblat, Scopus, Web of Science).
Las revistas en repositorios como SciELO, Redalyc, Scopus, Web of Science, pu-
blican solo trabajos arbitrados y han pasado por un proceso de revisión de
expertos que certica que cumplen una serie de indicadores de calidad, los
que deben mantener porque son examinadas periódicamente. Contemple
solo estos magazines.
En este punto debe considerarse que existen bases de datos de acceso abier-
to (open access), conformadas por universidades e instituciones públicas que
deenden que la ciencia es un bien público y el acceso a ella un derecho
universal, y que esta es inclusiva, reutilizable y colaborativa. Otras, son cor-
poraciones de información cientíca manejadas como empresas, donde las
revistas se operan como un producto de mercado. En estos sitios, para publi-
car, generalmente el autor tiene que pagar una cuota por el procesamiento
de su texto, y para acceder a su contenido el usuario tiene que costear la sus-
cripción. Es el caso de Scopus de la empresa Elsevier, la Web of Science (WoS)
de la corporación Clarivate Analytics (antes Thomson Reuters).
El segundo aspecto a indagar es el posicionamiento, la visibilidad, el ranking
de la revista. Existen diversos indicadores al respecto. V. gr.: Redalyc registra los
artículos escritos por autores externos a la institución, la nacionalidad de es-
tos, la internacionalización de la revista, las semanas de recepción-aceptación,
el porcentaje de rechazo de cada edición, el nivel de acceso a los números, el
REVISTA CUBANA DE DERECHO 299
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
mapa de países desde los que se consulta, el tiempo que un lector permanece
en la plataforma de la revista, la cantidad de descargas. Scopus utiliza métricas
muy nas como SJR, CiteScore, SNIP, que posibilitan valorar el impacto de la
revista y formular un perl del autor. E. g., SCImago Journal Rank (SJR) indica
el número de citas que recibe la revista durante un año por documentos pu-
blicados durante los tres años previos, ponderando también, la importancia o
posicionamiento que tiene el medio que cita. Esa información dene el cuartil
de la revista, etiqueta que indica la importancia dentro del conjunto de las
revistas del área. Existen cuatro cuartiles, el primero lo integran los magazines
mejor ranqueados.
El impacto de los artículos y, consecuentemente, de la revista, se valora
también, mediante diversos indicadores bibliométricos; v. gr.: Google Scholar
emplea el índice Hirsch (índice h) y el índice i10. El primero indica la can-
tidad de citas que se realizan de los artículos de un autor; el segundo, el
número de trabajos que un autor ha publicado y que recibieron al menos
10 citas. SciELO refleja las visualizaciones que ha tenido el artículo por años
desde su publicación y las veces en que ha sido citado.
En esta dimensión, recomiendo pesquisar inicialmente en Redalyc y SciELO,
repositorios abiertos que contienen revistas de habla hispana, de calidad con-
solidada. Al escribir estas líneas, el primero albergaba 56 revistas jurídicas. El
segundo, aproximadamente unas 40 (no identica al Derecho como una cate-
goría, sino que el área se encuentra dentro de las ciencias humanas y ciencias
sociales aplicadas). Una vez seleccionada la cantera, valore si la publicación
es multidisciplinaria o especializada en una disciplina, y si los fascículos son
abiertos o monográcos. Estos son datos que ayudan a la selección.
Si desea escalar en el ranking del medio donde publicará, analice las revistas de
Derecho en Scopus. Aunque es un sitio de membresía, este hospeda revistas
de acceso abierto a las que se puede arribar desde la plataforma institucional
que las administra. En el momento de redactar este artículo, el sitio contenía
alrededor de 150 revistas jurídicas de acceso abierto de Europa, Asia y América
Latina; alrededor de 60 de ellas de Iberoamérica, fundamentalmente de Espa-
ña, Argentina, Brasil, Chile, México, Perú, Venezuela.18 Si quiere llegar al top ten,
focalice los magacines que se encuentran, además, en la Web of Science (WoS).
18 Estas cifras varían periódicamente porque se incorporan nuevas revistas y se desactivan
otras al no sostener el estándar de calidad exigido.
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Finalmente, estudie con detenimiento las instrucciones de la revista para los
autores, en las que se estipulan los requisitos metodológicos, formales y de
contenido que debe tener el manuscrito. Considere la frecuencia de la publica-
ción (trimestral semestral, anuario) y los tiempos de espera determinados por
la revisión-aprobación-edición; revistas bien posicionadas suelen demorar más
de un año en ese proceso. Revise un par de artículos de los últimos números.
El cumplimiento por el autor de las instrucciones de la revista no garantiza
la publicación. Al presentarse el manuscrito inicia el proceso de examen por
pares, que puede utilizar una de las siguientes metodologías: simple ciega (los
revisores conocen la identidad del autor, pero estos no se personalizan en el
dictamen que recibe); doble ciego (los revisores reciben al manuscrito sin la
identicación del autor y este tampoco conoce a los anteriores); abierta (autor
y revisores se reconocen).
El arbitraje naliza con la sentencia de: i) el artículo es aceptado para su pu-
blicación; ii) es admitido si atiende las recomendaciones que se realizan; iii) es
denegado. Puede suceder que el texto no llegué a esta fase y sea rechazado
en la revisión preliminar del editor porque no cumple con el perl o requisitos
de la revista. La negativa de los artículos en cada número conforma la cifra de
rechazos que declaran la revista, la que sugiere su nivel de exigencia.
Las pautas para la revisión están publicadas en las normas de la revista. Al-
gunos indicadores para la ciencia jurídica son los siguientes: a) relación del
texto con el perl de la revista; b) relevancia y originalidad del tema; c) rigor
metodológico; d) consistencia del marco teórico; e) aportación cientíca y so-
lidez argumentativa; f) suciencia y actualidad de las fuentes; g) coherencia y
claridad expositiva.
Si el texto es aceptado con recomendaciones, el autor debe seguir las suge-
rencias del editor y de los árbitros. En un inicio, la decisión puede provocar
decepción o ser incomprendida, pero la observación es que estudie estas
sugerencias con detenimiento. Sea humilde. Es poco probable que dos es-
pecialistas que no lo conocen (la mayoría de las revistas adoptan el sistema
double blind peer review), en ocasiones tres cuando existen discrepancias, se
equivoquen en lo que anotan. Ese es el proceso de falsación de la ciencia.
Otro aspecto que es revisado por el editor y en el que el autor debe ser pulcro
y ético, es el empleo correcto de las citas y paráfrasis. Existen en la actualidad
diversas herramientas antiplagio (Turnitin, Plagscan, Plagiarism, Copyescape,
REVISTA CUBANA DE DERECHO 301
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
Viper, Plag.es, WCopynd, PlagTracker, Copyleaks, Paper Rate, Edubirdie) con
diferentes capacidades de trabajo (algunas solo procesan una cantidad de
palabras en cada búsqueda), que detectan y contabilizan el porcentaje de enun-
ciados y párrafos del trabajo que postula, que están publicados y correspon-
den a otro autor. Las revistas han ido incorporando esos softwares y resulta
fácil y rápido la constatación de la originalidad del texto.
Una constante que comparte la comunicación cientíca escrita con la literatu-
ra, si pretenden ser de alto vuelo, es la exquisitez ortográca, la precisión en
el uso de los signos de puntuación, la elegancia sintáctica. Sobre redacción
cientíca existen valiosos manuales a los que remito.19 Comparto las siguientes
precisiones en relación con pias comunes en los textos cientícos:
a) El sujeto y el predicado son las piezas de la oración. Una oración se com-
pone por sustantivo, verbo, adjetivo, adverbio, preposiciones, artículos,
conjunciones. Existen reglas para el uso correcto de cada una de ellos y
su conjugación. Repase este tema. La estructura de la oración cientíca
es la misma. Muchos de los problemas de redacción en el documento
derivan de la inadecuada construcción de la oración.
b) Procure oraciones breves. Algunos manuales señalan como límite las
30palabras.
c) Minimice las oraciones subordinadas que desenfocan lo que se narra, así
como las oraciones superuas o reiterativas que nada aportan.
d) Emplee una estructura gramatical sencilla, directa, sin redundancia. Entre
dos maneras de decir algo opte por la más simple.
e) Cada párrafo cuenta una historia, es una unidad semántica. No quiere de-
cir que el desarrollo de una idea se agote en ese párrafo, pero la narración
que realiza tiene que cerrar.
f) Evite los párrafos extensos. No existe una norma sobre ello. En uno dema-
siado breve puede quedar la idea trunca. Otro, muy extenso puede resultar
19 Entre otros: BEcKEr, H., Manual de escritura para cientícos sociales: Cómo empezar y terminar
una tesis, un libro o un artículo; NaVarrO, F., Manual de escritura para carreras de humanidades;
ViValdi gONzalO, M., Curso de Redacción. Teoría y práctica de la composición y del estilo. caSSaNy,
D., Alar el lapicero. Guía de redacción parea profesionales.
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abrumador leerlo. Algunos manuales señalan que la media puede ser en-
tre 8 y 12 líneas.
g) Precise el tipo de párrafo que utilizará. Verique si las normas editoriales
lo jan o puede escogerlo libremente. Los más comunes en la redacción
cientíca es el párrafo ordinario (primera línea con sangría, todas justica-
das, sin separación entre un párrafo y otro) y el párrafo en bloque (ninguna
línea con sangría, todas justicadas, con espacio anterior y posterior entre
los párrafos de u 8 puntos).
h) No redacte en primera persona del singular. Es más correcto la tercera per-
sona (el autor considera…) o expresiones impersonales (lo referido ante-
riormente…). Escribir en primera persona en la ciencia es inmodesto, al no
ser que sea un autor consagrado y pretenda emplear un tono dialogante
con el lector.
i) Cuide la coherencia entre la culminación de un párrafo y el inicio del
siguiente. Ello se facilita mediante el uso conveniente de los conecto-
res. Evite las transiciones bruscas. Existen conectores de adición, con-
tinuidad, causalidad, oposición, precisión, concesivos, explicativos,
ejemplificativos, recapitulativos, apoyo argumentativo, cierre.
j) Use los signos de puntuación (coma, punto y coma, punto y seguido,
punto y aparte, dos puntos) de forma adecuada. La puntuación ayuda
a respirar en la lectura y proporciona los hitos o pausas que hacen com-
prensible el documento. Una oración y un párrafo mal puntuado, pueden
ser incomprensibles. La información cientíca no admite multiplicidad de
interpretaciones.
k) Escape del mayusculismo, tendencia de los cientícos que escriben indis-
criminadamente con mayúsculas vocablos y categorías de la disciplina,
vulnerando las reglas sobre el empleo de estas.
l) Sea cuidadoso y sobre todo coherente, con el uso de la cursiva, el subraya-
do y la negrita. Tenga en cuenta que la primera se utiliza preferentemen-
te para destacar títulos de documentos, palabras extranjeras, etc. Los dos
últimos son de uso excepcional para resaltar palabras, o la negrita para
subtítulos.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 303
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
m) Sea especíco y uniforme en el manejo de la comilla doble, signo de uti-
lización en la comunicación cientíca para las citas, el título de obras o
documentos. Pueden ser útiles también, las comillas angulares (« ») y las
comillas simples (‘ ’).
n) Sea preciso y coherente con el empleo del paréntesis y el corchete. Se uti-
lizan en las citas para marcar una elipsis o destacar una palabra que se in-
corpora para darle sentido a la idea. El paréntesis es valioso también, para
complementar ideas, introducir datos, señalar fechas, etcétera.
o) Evite locuciones genéricas y muletillas (algo, nada, cosa, aquello, en gene-
ral, bueno, así pues, en denitiva…). Nada aportan en la demostración y la
argumentación cientíca.
p) Obvie palabras de signicado impreciso y los tecnicismos innecesarios. El
barroquismo o la exuberancia no son para la ciencia. Enuncie lo que desea
de manera concisa. Escriba de manera asequible para un lector común.
Entre dos formas de decir algo, opte por la más clara. El propósito del do-
cumento es comunicar ciencia, no demostrar la erudición del autor.
q) No emplee modismos ni frases populares. La ciencia tiene que ser com-
prensible, pero no vulgar.
r) No emplee neologismos. El documento cientíco no es el lugar para enri-
quecer el lenguaje.
s) Utilice los latinismos y anglicismos que sean justicados. No quiera impre-
sionar con ello.
t) Tenga a la mano un diccionario para comprobar el signicado de palabras
y buscar sinónimos.
4. REFLEXIONES FINALES
Mario BUNgE señala, con acierto, que la ciencia moderna es una empresa social,
y en esa medida, el conocimiento cientíco no es inefable, sino expresable; no
es privado, sino público.20
20 BUNgE, M., La ciencia, su método…, cit., p. 22.
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La idea resalta la trascendencia que tiene la comunicación de la ciencia. La
investigación y la comunicación constituyen actividades conexas. El proceso
investigativo culmina, stricto sensu, con la información de los resultados, la
difusión y divulgación del nuevo conocimiento. La comunicación cientíca
(proceso de información, diseminación, recepción, acumulación del conoci-
miento) es toral porque posibilita la falsación a la que ineludiblemente deben
someterse los resultados investigativos (licitación por el gremio cientíco) y
porque es condición sine qua non para la reproductibilidad de la ciencia (se ge-
nera ciencia a partir de ciencia). Solo a través de la comunicación se expande
el saber humano.
La transmisión del conocimiento cientíco es un género de la ciencia de la co-
municación que presenta rasgos particulares: tiene que develar la metodología
seguida para obtener los resultados que informa; la exposición debe seguir un
orden formal y lógico; el discurso es razonado, argumentativo y conectado con
la ciencia precedente; ello se evidencia en el aparato crítico que maneja en la
narrativa y la ostentación de la literatura cientíca empleada: cada nuevo sa-
ber se trenza en el anterior, cada investigador se sube a los hombros de otros.21
La difusión cientíca, formal o escrita, se realiza mediante diferentes tipos de
documentos. Dos son cardinales: la tesis, que acredita que un profesional ha
vencido estudios de posgrado y adquirido competencias investigativas; el
artículo, que certica el debut del investigador o su consolidación dentro de
un gremio. Este último constituye la vía cardinal a través de la que se informa
el episteme, se revisa y debate la teoría existente, se exponen los hallazgos de
la ciencia de frontera.
La investigación jurídica ha enfrentado el hegemonismo del positivismo
cientíco y el predominio del modelo de investigación empírico-experimen-
tal-cuantitativo, asociado al manejo de volúmenes de información, los análisis
estadísticos, la expresión porcentual de los resultados, la generalización de es-
tos. Los cientistas del Derecho han afrontado la mirada aguijoneante dirigida
desde la Acrópolis, por las llamadas ciencias duras. Las investigaciones jurídi-
cas son predominantemente teóricas. Parten del marco teórico y regresan a él.
Ese inconveniente lo ha enfrentado, consecuentemente, la comunicación
de la ciencia jurídica. Expresión de ello es la pretensión de editores y edi-
toriales de imponer el formato AIMRyD para la construcción del artículo y
21 Ibidem, p. 29.
REVISTA CUBANA DE DERECHO 305
Decodicando la comunicación de la ciencia jurídica
del de bate cientíco en Derecho. En corrección, en estas páginas propongo el
modelo IMMTTAC (introducción, metodología, marco teórico, tesis, argumen-
tos, conclusiones) como apropiado.
Del desafío se está saliendo airoso. Lo evidencia el hecho de que alrededor de
150 revistas jurídicas de acceso abierto hayan sido alojadas en Scopus. Sobre
este aspecto no huelga insistir en la trampa en que han caído las universidades
públicas y organismos cientícos de muchos países, al ponderar este sitio en
desmedro de los repositorios de ciencia abierta, y pagar con fondos públicos a
una entidad privada que opera el conocimiento cientíco como un producto
mercantil. Es contraproducente con la Declaración sobre la ciencia y el uso del
saber cientíco de la UNESCO.
Para el investigador novicio, publicar y hacerse visible resulta un camino es-
pinoso, sin dudas. La salida no es optar por webs, revistas y editoriales de du-
dosa credibilidad. No aspire ab initio a los planos estelares. Vaya probándose
y adquiriendo experiencia en tal sentido. Para jugar en la Champions League
o la Major League Baseball debe ascender desde abajo. El camino no es otro
que forjarse cientícamente. Adueñarse de las herramientas necesarias para
comunicar la ciencia jurídica con calidad. Escribir es 1/3 arte y 2/3 constancia.
HEMiNgWay escribía en las mañanas varias cuartillas en las que volcaba lo que
previamente había garabateado en una libreta, y anotaba en una lámina co-
locada en la pared las palabras que había escrito en el día. Consideraba que
el objetivo era alcanzar entre 500 y 600 palabras, no importa que después al-
gunos de esos folios fueran al cesto de la basura. garcía MárqUEz publicó su
primer cuento, “La tercera resignación”, en 1947, en el suplemento cultural sa-
batino del periódico El Espectador. Pasó inadvertido para los lectores. En 1967
vio la luz 100 años de soledad. En 1982 ganó el premio Nobel de Literatura.
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